Feliz! de participar en este proyecto de Ciencia Ciudadana, La Aventura de Aprender, un proyecto impulsado por Antonio Lafuente y el Ministerio de Educación & Formación Profesional.

El deseo de esta guía ha sido compartir un nuevo territorio que nos permita explorar, entender, y diseñar, otras formas de inteligencia artificial (IA).

En la actualidad, los datos y los algoritmos de IA ya están condicionando la forma en la que pensamos, vemos y nos relacionamos con el mundo. En este nuevo escenario, vamos a necesitar nuevos patrones de diseño, nuevas interfaces, que nos faciliten una nueva relación con los algoritmos y, en última instancia, con el mundo.

La guía pretende presentar diferentes conceptos, y casos de uso, que nos permitan comprender, primero, cómo funcionan los algoritmos de Inteligencia Artificial, pero sobre todo, facilitar un marco desde el que inspirar nuevas visiones en la construcción de tecnologías de Inteligencia artificial más humanas.

El objetivo de la guía, por tanto, es presentar una herramienta que nos ayude, a todos, a pensar en nuevas direcciones en el diseño de tecnologías de IA que puedan extender, y amplificar, nuestra relación con los sistemas digitales en los que estamos, ya todos, inmersos.

Los algoritmos, que modelan nuestras vidas, deberían de ser objetos observables, abiertos, sobre los que poder, colectivamente, discutir las implicaciones de los efectos que imponen. El hecho de poder ser objetos observables nos facilitará construir nuevas formas de relación.

Durante la guía, os presentaremos diferentes ideas que nos ayuden a transformar estos algoritmos de inteligencia artificial en objetos observables. #inteligenciaartificial

Puedes acceder al contenido de la guía aquí

Sobre la Aventura de Aprender.

La Aventura de Aprender es un espacio de encuentro e intercambio en torno a los aprendizajes para descubrir qué prácticas, atmósferas, espacios y agentes hacen funcionar las comunidades; sus porqués y sus cómos o en otras palabras, sus anhelos y protocolos.
Este proyecto parte de unos presupuestos mínimos y fáciles de formular. El primero tiene que ver con la convicción de que el conocimiento es una empresa colaborativa, colectiva, social y abierta. El segundo abraza la idea de que hay mucho conocimiento que no surge intramuros de la academia o de cualquiera de las instituciones canónicas especializadas en su producción y difusión. Y por último, el tercero milita a favor de que el conocimiento es una actividad más de hacer que de pensar y menos argumentativa que experimental.

El mundo de la educación está desplazando su centro de gravedad desde la enseñanza a los aprendizajes y, en consecuencia, desde los contenidos a las prácticas, desde los manuales de curso a los cuadernos de campo y desde la cultura del examen a la cultura peer-to-peer. Antes de que el conocimiento se convierta en algo contrastado y público, antes de que llegue a los manuales o a las aulas, antes incluso de que su presentación se optimice y su empaquetamiento se normalice, la aventura de atreverse a formular preguntas sin respuesta, o cuya respuesta es más compleja de lo que esperábamos, implica un proceso de aprendizaje que obliga a conversar con otros maestros, descubrir nuevos conceptos, distintas prácticas, diferentes manuales y ensayar otros espacios, atmósferas y relacionalidades.

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Posted by:Fran Castillo

@francastillo